¿Es la tecnología salvación o perdición?
Entre los temas que más inquietan al ser humano moderno está la creación de una tecnología —en este caso, robots— capaz de actuar de manera independiente y ser de ayuda en distintas funciones. Pero con esa interacción surge también la pregunta: ¿puede esta tecnología destruirnos o, por el contrario, llegar a desarrollar vínculos profundos con los humanos?
Hoy, con la irrupción de la inteligencia artificial, esta duda se ha intensificado. Aunque de momento solo accedemos a ella en tareas verbales e intelectuales, ya ha generado divisiones claras: quienes la rechazan y quienes la abrazan con entusiasmo.
En el cine hemos visto reflejadas ambas visiones. En el lado catastrófico, la saga Terminator es quizá el ejemplo más significativo, aunque no el único: Juegos de Guerra (1983) o 2001: Odisea del Espacio (1968) también mostraron inteligencias artificiales incapaces de matizar sus decisiones, poniendo al ser humano en un predicamento.
En el extremo opuesto están las historias donde se explora la posibilidad de una relación empática con lo artificial: A.I.(2001) de Steven Spielberg, heredada de un proyecto inconcluso de Kubrick, o Her (2013) de Spike Jonze, que expone una inesperada —y ahora no tan lejana— relación afectiva entre un humano y un software inteligente.
El cine animado también ha explorado estas preguntas. En Wall-E (2008) se cuestionaba el futuro de la humanidad en un mundo dominado por máquinas, insinuando que ellas podrían llegar a ser más empáticas que el propio ser humano. Y ahora llega Robot Salvaje (The Wild Robot), que retoma estos temas de forma magistral, añadiendo nuevos matices a la conversación.
La historia
La tranquilidad de una isla salvaje, habitada solo por animales, se interrumpe cuando un cargamento de robots cae accidentalmente en ella. Roz, uno de los modelos supervivientes, está diseñada para completar con éxito cualquier tarea asignada por un humano. Sin embargo, en este entorno no hay humanos ni instrucciones, por lo que deberá adaptarse a las necesidades y dinámicas de la fauna silvestre.
Todo cambia cuando, inesperadamente, se convierte en madre adoptiva de un pequeño ganso huérfano. Con la ayuda de un astuto zorro, Roz inicia una experiencia de crianza y convivencia que dará lugar a un vínculo tan improbable como entrañable.

Naturaleza vs. sintético
La historia está basada en la obra literaria de Peter Brown, quien relató que la idea surgió al dibujar por azar a un robot encaramado en un árbol: una imagen contradictoria, pero también fascinante.
El alma de la película radica en esa dicotomía entre lo natural y lo artificial. ¿Son opuestos irreconciliables? ¿Son complementos? La mera mezcla ya resulta sugerente. Dado que la función del robot es ayudar a los humanos, parecería que existe una distancia insalvable entre ambos mundos. Sin embargo, la naturaleza y los animales, al ser más orgánicos y “puros” que la propia humanidad, confrontan la programación de Roz, obligándola a reconfigurarse y adaptarse.
Esta fusión también se refleja en la manufactura visual del filme. El estilo combina texturas rústicas y orgánicas en personajes y escenarios, logrando una estética única. El director describió su intención como “si Monet hubiera hecho una película de Ghibli”, y ciertamente el resultado transmite un encanto singular.
No faltan quienes encuentran similitudes con las obras del Estudio Ghibli, famoso por su sensibilidad ambientalista y su estética emotiva. Aun así, The Wild Robot consigue consolidar su propio estilo y personalidad, ocupando un lugar distintivo como obra original.
Filosofía para niños… y no tan niños
Muchas películas animadas tienden a simplificar sus diálogos y tramas para complacer al público infantil, pero aquí ocurre lo contrario. Robot Salvaje aborda temas filosóficos y existenciales poco frecuentes incluso en producciones dirigidas a adultos: la maternidad, la identidad, los prejuicios, la muerte y la pérdida. Todo ello tratado con sutileza, humor y sensibilidad.
El ya mencionado choque entre naturaleza y tecnología puede extrapolarse a nuestra propia relación con los avances tecnológicos, invitándonos a reconectar con lo orgánico o, al menos, a impregnar de más “alma” el uso que hacemos de la innovación.

La voz de los personajes
En la animación, las voces de los actores suelen pasar desapercibidas, en el buen sentido: se funden con el personaje hasta que olvidamos quién está detrás del micrófono. Esto ocurre en Robot Salvaje, donde Lupita Nyong’o y Pedro Pascal —sí, también aparece aquí— dotan de vida y personalidad única a sus roles. El reparto se completa con más intérpretes de renombre que el espectador podrá descubrir en los créditos.
Conclusión
A primera vista, Robot Salvaje podría parecer un producto más para entretener niños o vender juguetes. Sin embargo, se trata de una obra audiovisual profunda y conmovedora, con una reflexión que va más allá de la superficie. Una película que nos hará reír, emocionarnos y pensar en lo fundamental de la vida: la empatía, la conexión y la capacidad de adaptación.

- Título: The Wild Robot
- Año: 2024
- País: USA
- Duración: 1hr 42m
- Director: Chris Sanders
- Protagonistas: Lupita Nyong’o , Pedro Pascal, Kit Connor
- En streaming: HBO Max