Su alteza la cemita

Un manjar digno de los dioses, un poema visual, pero sobre todo un platillo orgullosamente poblano.

La cemita es uno de los platillos típicos del estado de Puebla, un alimento que se volvió un referente cultural. Su origen se remonta a tiempos de la intervención francesa.

Al inicio del siglo XX, el mercado de la Victoria que está ubicado en el centro histórico, fue el lugar que vio nacer a la cemita poblana ya como la conocemos hoy en día. En sus inicios se dice que las primeras cemitas eran de barbacoa y de pata de res, ya con el tiempo se le fueron agregando otros elementos para llegar a crear una amplia variedad de sabores, para todos los gustos.

La cemita es un pan salado y crujiente que tiene las mismas bondades del taco, se pueden hacer cemitas de lo que sea. La cemita más tradicional está compuesta de milanesa de cerdo, quesillo, aguacate, pápalo, cebolla y unas gotas de aceite de olivo, normalmente van acompañadas de chiles chipotle o rajas verdes.

Pero en realidad en toda la ciudad encuentras variantes desde la clásica cemita de chalupas, de carne árabe o de pata de res. Solo por mencionar algunas.

En sus inicios la cemita era un alimento consumido por la clase popular y con el tiempo ha ido ganando espacios y más adeptos, hasta convertirse en un platillo tan famoso, que no por nada se ha ganado el título del mejor sándwich del mundo.

Se puede acompañar perfectamente con un refresco de sangría o una cerveza tipo lager.

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